Despierta la diosa que duerme en tu interior. El primer paso es reconocer que tu poder siempre estuvo ahí.
Tu cuerpo es tu primer templo. Comprendamos juntas de dónde viene la fragmentación que creímos era normal.
Toda mirada que fragmenta tu cuerpo comienza fuera. Aprendimos a verte como las personas que no sabían verte. Ahora es hora de transformar eso.
"Tu cuerpo no es un problema que tengas que resolver.
Tu cuerpo es un templo que necesita ser habitado."
La autopercepción negativa es un hábito que podemos reprogramar. Tu cuerpo vale. Tu presencia vale. Tú vales exactamente como eres.
"Estás aquí no para demostrar tu valor.
Estás aquí para encarnarlo."
Es hora de despertar el territorio sensible. Tu cuerpo tiene mucho más para enseñarte que lo que la cultura permitió.
Ahora que despertaste, consagra este templo. Que tu cuerpo sea el lugar donde finalmente aprendés que mereces habitarlo plenamente.
El cuerpo no es el problema.
El cuerpo es el templo.
Y lo que viste durante este portal
fue siempre tu poder esperando ser reconocido.